
Viajar representa siempre una aventura, y si el viajero presenta
alguna minusvalía esto puede añadir cierta complicación, pero no
necesariamente tiene que resultar un problema, o al menos no en
la mayoría de casos. Desde luego, hay actividades que resultarán
imposibles o casi, pero muchos destinos pueden adaptarse de una
manera u otra, para que sean accesibles, en este caso para un
usuario de silla de ruedas. Desde luego cada viajero que utilice
una silla de ruedas es un caso diferente, y debe conocer sus
propias posibilidades y limitaciones, dejando este punto claro,
estas son unas pequeñas reglas, consejos y ayudas, para que el
viaje resulte cómodo y agradable, sin sorpresas de última hora.
Os
invitamos a consultar nuestras guías, y sobretodo, a perder el miedo
a viajar, ¡es posible hacerlo!
TRUCOS Y
PISTAS PARA UN VIAJE ADAPTADO, Y ASEQUIBLE
Si siempre es importante, que dentro de lo posible
planifiquemos nuestros viajes con tiempo, al sumarle la dificultad
añadida de tener que pensar en la silla de ruedas, no es importante
sino IMPRESCINDIBLE.
Las compañías de bajo coste nos facilitan mucho la vida,
económicamente hablando, a la hora de desplazarnos en avión. Pero
están sujetas a la demanda de plazas, esto quiere decir que nuestro
pasaje será más barato, cuanto antes lo compremos, o cuantas menos
plazas vendidas haya para ese vuelo. Estas compañías tienen las
mismas prácticas en cuanto a pasajeros minusválidos se refiere que
las corrientes: embarcamos los primeros, y desembarcamos los
últimos; y nos prestan atención ya sea desde el mostrador de
facturación, o desde la puerta de embarque, según lo solicitemos.
Por lo tanto, en cuanto al avión se refiere RESERVEMOS NUESTRO
VUELO LO ANTES POSIBLE. Además, no debemos olvidar bajo ningún
concepto, especificar que viajamos con nuestra propia silla, y
aclarar si necesitamos ayuda desde la puerta de embarque, desde el
mostrador de facturación, para transferirnos al asiento del avión,
etc. Esto permite a la compañía programar al personal de tierra
necesario para que nos ayuden.
Como viajamos y como viaja nuestra silla
La silla figura como equipaje de bodega aunque pidamos conservarla
con nosotros hasta el avión, es decir, nos pondrán una etiqueta en
una parte fija de la misma, para que vaya controlada, y solo nos
desprenderemos de ella en la misma puerta de la aeronave, y será
bajada manualmente a bodega desde ahí. (Aunque el personal suele
saberlo, debemos fijarnos muy bien en que la etiqueta está pegada en
una parte fija del chasis -ideal en la barra bajo el asiento-, nunca
en reposapiés, cojines o demás elementos móviles, para evitar que se
pierda esa etiqueta, lo que implicaría que la silla no estaría
documentada).
Existe la posibilidad de facturar la silla con el resto de equipaje,
y dejarla en el mostrador de facturación: ¡OJO! Consideramos
mucho más prudente conservarla hasta la puerta del avión, cuanto más
tiempo pase con nosotros, menos peligro corre, en todos los aspectos
(¡desde un golpe, hasta el extravío!).
En la puerta de embarque seremos los primeros en la cola, no importa
si hay personas delante de nosotros, el personal nos llamará y nos
hará embarcar antes que al resto de pasajeros.
Desde la puerta del avión nos
transferiremos a una silla especial de cabina, para lo cual nos
ayudarán, y con esta nos introducirán en el avión, hasta el punto
más cercano a nuestro asiento (los asientos donde ubican a los
minusválidos varían de unas compañías a otras, en la parte de
delante para algunas, en el centro del aparato para otras, en
ventanilla…esto depende de las medidas de seguridad que apliquen en
cada empresa).
Aconsejamos que las partes móviles viajen en cabina con vosotros,
(no os pondrán ninguna pega), puesto que son las más dadas a
extraviarse, y sería desastroso encontrarnos que nos falta un pedal
o el cojín. (Puede darse, que estemos en un aeropuerto sin “fingers”
o “gusanos” que lleven hasta el avión, en ese caso nos trasladarán
hasta el mismo en un “ambulift”-un vehículo especial que nos izará
hasta el avión- y nos dejarán en nuestro asiento.)
A la llegada a destino, deberemos esperar a que todos los pasajeros
hayan abandonado el aparato: en ese momento podremos hacerlo
nosotros, nuestra silla habrá sido subida de bodega y la tendremos a
nuestra disposición. Si podéis, es preferible viajar con bultos que
no excedan la medida máxima del equipaje de cabina: al ser los
últimos en desembarcar, vuestras maletas corren de lo contrario el
riesgo de quedarse sin vigilancia en la sala de recogida...
En cuanto al alojamiento, para
los minusválidos suele pasar tres curtos de lo mismo: las
habitaciones adaptadas no abundan, siempre son una minoría por lo
tanto, si queremos estar seguros de tener una, debemos reservar
cuanto antes.
Como veis el primer gran “truco”, es simple, en cuanto conozcáis las
fechas de las que disponéis, ¡RESERVAD¡
|